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Construir en el desierto, lo que las haciendas ya sabían
Muros gruesos, patios y orientación. Las soluciones que usaban en el siglo XVIII para vivir sin aire acondicionado siguen siendo las más eficientes hoy.
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Antes de que existiera el aire acondicionado, la gente vivía en el desierto de todos modos. Lo hacía resolviendo el problema con arquitectura, y las soluciones que encontró siguen siendo, hoy, las más eficientes que existen. Lo que cambió es que dejamos de usarlas porque se volvió barato compensar con electricidad.
El principio que lo explica todo: la masa térmica
En el desierto la diferencia entre el día y la noche es enorme. Puede haber quince o veinte grados de variación en veinticuatro horas.
Un muro grueso, de adobe o piedra, tarda muchas horas en calentarse. El calor del mediodía va entrando lentamente y llega al interior cuando ya cayó la noche, justo cuando el aire de afuera se enfrió y se pueden abrir las ventanas para expulsarlo. Al amanecer, el muro está frío otra vez y vuelve a empezar el ciclo.
Ese desfase es lo que hace habitable una casa de hacienda en agosto. No aísla el calor: lo retrasa hasta que deja de ser un problema.
Un muro delgado moderno hace lo contrario. Se calienta en una hora y transmite el calor al interior en el peor momento.
El patio, que es una máquina
El patio central no es un elemento decorativo heredado de España por costumbre. Funciona.
Durante la noche el aire frío, más denso, se acumula en el patio y las habitaciones alrededor lo aprovechan. Durante el día, el patio en sombra con vegetación y agua enfría por evaporación, y ese aire fresco alimenta las habitaciones. Además genera corrientes cruzadas al conectarse con el exterior.
Orientación y aberturas
Las reglas son sencillas y siguen vigentes:
- Ventanas al norte y al sur, no al poniente. El sol de la tarde en una ventana al oeste es la principal fuente de sobrecalentamiento de una casa.
- Aberturas pequeñas del lado del sol, generosas hacia el patio o hacia el norte.
- Aleros calculados para bloquear el sol alto del verano y dejar entrar el sol bajo del invierno. Es el mismo alero: la geometría del sol hace el trabajo.
- Ventilación cruzada, con aberturas en caras opuestas y a distinta altura, para que el aire caliente salga por arriba.
Vegetación como parte del edificio
Un árbol de hoja caduca al sur da sombra en verano y deja pasar el sol en invierno, cuando pierde la hoja. Es un dispositivo estacional que no consume nada.
Los nogales de las haciendas coahuilenses cumplen exactamente esa función alrededor de los cascos.
Cómo se traduce hoy
No hace falta construir de adobe para aplicar esto. Los criterios se trasladan bien a materiales contemporáneos:
- Muros con masa térmica o con aislamiento adecuado al clima.
- Cubiertas ventiladas o con aislamiento generoso, porque la mayor ganancia de calor entra por el techo.
- Vidrio de control solar en las caras expuestas.
- Colores claros en superficies exteriores.
- Captación de agua de lluvia, aunque llueva poco: cuando llueve, llueve fuerte.
- Fotovoltaica, que en una región con esta radiación es de las inversiones que mejor se pagan.
Por qué importa aquí
En Ex-Hacienda Amargos el hotel boutique está proyectado sobre la construcción original de la hacienda bajo criterios de arquitectura sostenible. La decisión tiene una lógica sencilla: el edificio que lleva casi tres siglos en pie ya demostró que su planteamiento funciona en este clima.
Lo razonable es aprender de él antes de proponer otra cosa.