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Paredón, Coahuila, y qué hay alrededor
Un punto del semidesierto coahuilense entre Saltillo y Monclova. Qué se puede hacer en la zona y por qué la región tiene más que ofrecer de lo que aparenta.
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Paredón no aparece en las listas de destinos turísticos, y buena parte de su encanto viene precisamente de ahí. Es una localidad del municipio de Ramos Arizpe, sobre la carretera que une Saltillo con Monclova, en pleno semidesierto coahuilense.
Quien pasa de largo ve matorral y horizonte. Quien se detiene encuentra otra cosa.
Dónde está
La zona se ubica sobre el eje Saltillo–Monclova, a una distancia cómoda de Saltillo y accesible desde el área metropolitana de Monterrey en un trayecto de carretera razonable para ir y volver el mismo día.
Esa combinación es poco común: territorio genuinamente rural, con la calma que eso implica, a distancia de manejo de dos ciudades grandes del norte.
El paisaje
El semidesierto coahuilense tiene una escala que sorprende a quien llega de la ciudad. Llanos amplios, sierras al fondo que cambian de color según la hora, y una luz muy particular por la altitud y la sequedad del aire.
Es un paisaje que se aprecia con tiempo. A mediodía se ve plano y duro; al atardecer, cuando el sol baja y las sombras se alargan sobre el matorral, es otro lugar.
Qué hacer en la zona
Cielo nocturno. Es probablemente el mayor atractivo y el menos anunciado. La distancia a las ciudades y el aire seco permiten ver la Vía Láctea con claridad. Vale la pena quedarse a que anochezca.
Caminar el desierto. Al amanecer o al atardecer. La vegetación del desierto coahuilense es sorprendentemente diversa, con cactáceas, yucas, lechuguilla y mezquites, y muchas especies son endémicas de la región.
Ciclismo. Los caminos rurales del semidesierto, con poco tránsito y terreno abierto, son buenos para bicicleta de montaña o gravel.
La ruta del vino. Parras de la Fuente, Pueblo Mágico y sede de la bodega más antigua del continente, queda a distancia de excursión. Es el complemento natural de un fin de semana en la zona.
Saltillo. La capital del estado ofrece centro histórico, catedral, museos y una escena gastronómica que ha crecido bastante. Buen plan para el día que no quieres desierto.
Cuándo venir
Otoño, de octubre a noviembre, es la mejor temporada: días templados, noches frescas y cielos muy limpios.
Primavera, marzo y abril, trae la floración del desierto si hubo lluvias, que es un espectáculo breve y difícil de predecir.
Invierno es frío, sobre todo de noche, pero los días soleados son agradables y hay muy poca gente.
Verano exige organizarse por horarios: actividad temprano y al atardecer, sombra a mediodía. A cambio, es la temporada de vendimia en la región.
Qué llevar
Agua más de la que crees que necesitas, sombrero y protector solar, ropa por capas para la caída de temperatura nocturna, calzado cerrado para caminar entre vegetación espinosa, y el tanque lleno, porque las gasolineras están espaciadas.
Por qué elegimos esta zona
Ex-Hacienda Amargos está aquí porque la hacienda estuvo aquí primero, desde 1750. Quienes eligieron este sitio en el siglo XVIII lo hicieron por razones prácticas: había agua y el lugar era habitable.
Casi tres siglos después, esas razones siguen siendo válidas, y ahora se les suma una que entonces no contaba: estar lejos del ruido, cerca de la ciudad.