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Vino

La ruta del vino de Coahuila, guía para recorrerla

Parras, el valle y las bodegas que se pueden visitar. Cómo armar un fin de semana enológico en la región vinícola más antigua de América.

· 3 min de lectura

El enoturismo mexicano se asocia casi automáticamente con Baja California, pero la historia del vino en América empezó en Coahuila. Recorrer esta ruta es visitar el origen, y hacerlo con bastante menos gente alrededor.

Parras de la Fuente, el punto de partida

Parras es un oasis literal en medio del semidesierto: manantiales, nogales enormes y viñedos donde uno esperaría matorral. El pueblo tiene el título de Pueblo Mágico y conserva un centro histórico que se camina en una tarde.

Aquí está Casa Madero, fundada en 1597 y considerada la bodega más antigua del continente americano. Ofrece visita guiada por las instalaciones históricas y cata. Conviene reservar, sobre todo en temporada de vendimia.

Cuándo ir

La vendimia, entre los últimos días de julio y septiembre según el año y la variedad, es la temporada estrella. Hay festivales, pisadas de uva y actividades abiertas al público. También es cuando más gente hay y cuando el hospedaje se agota primero.

Si prefieres tranquilidad, octubre y noviembre son excelentes: clima fresco, viñedos con color de otoño y bodegas sin fila.

El invierno tiene su encanto, con la vid dormida y podas en curso, aunque las noches son genuinamente frías. En primavera se ve el brote, que es un espectáculo discreto pero bonito.

Cómo armar el fin de semana

Día uno. Llegada a Parras por la mañana, comida en el centro y visita a bodega por la tarde, cuando el calor baja. Cierra con una cena tranquila.

Día dos. Bodega pequeña por la mañana, que suele ser la visita más interesante porque muchas veces te atiende quien hace el vino. Después, alguno de los manantiales de la zona. Regreso por la tarde.

Si tienes un tercer día, vale la pena estirarlo hacia el desierto: la región alrededor de Paredón y General Cepeda ofrece un paisaje completamente distinto, mucho más árido y abierto, y algunos de los cielos nocturnos más limpios del norte del país.

Consejos prácticos

  • Reserva las catas. No todas las bodegas reciben sin cita, y las pequeñas casi nunca.
  • Lleva agua y sombrero. La altitud engaña: no sientes el calor pero la radiación es fuerte.
  • Considera un conductor designado. Las distancias entre bodegas se hacen en coche y las catas suman más de lo que parece.
  • Efectivo a la mano. En productores pequeños la terminal no siempre funciona.
  • Ropa por capas. Puede haber diez grados de diferencia entre la tarde y la noche.

Más allá de la copa

La ruta del vino coahuilense funciona mejor cuando no se reduce al vino. La región combina viñedo, desierto, historia colonial y gastronomía del norte. Los pueblos son pequeños y la gente conversa. Se va con menos prisa que en circuitos más consolidados, y ésa termina siendo la mejor parte.

En Ex-Hacienda Amargos vivimos de este lado de la historia: viñedo propio desde 1946 sobre una hacienda fundada en 1750.

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